Hora Santa

Tiempo Cuaresmal

Quédate conmigo Jesús

Adoración católica profunda

Quédate conmigo

Jesús aquí en el altar

En tu silencio mi alma

aprende a descansar

 

Eres pan de vida

Luz en mi oscuridad

Quédate conmigo

Jesús mi eternidad.

 

Vengo con mis cargas

Sin fuerza para hablar

Pero tu mirada

Me vuelve a levantar

 

Ante el Santísimo

Dejo mi temor

Y en tu presencia

Renace el amor.

 

Quédate conmigo Jesús

Quédate conmigo

Jesús aquí en el altar

En tu silencio mi alma

aprende a descansar

 

Eres pan de vida

Luz en mi oscuridad

Quédate conmigo

Jesús mi eternidad.

 

Si la noche grita

Y me quiere confundir

Tu Cuerpo me sostiene

No me deja así

 

Te adoro Cristo vivo

Real en este lugar

Mi corazón se rinde

Te quiere pertenecer

 

Sana lo que duele

Y renueva mi Fe

Toma mi vida entera

Hazla nacer

 

Yo me entrego

Yo confío

Jesús Eucaristía

Yo te adoro.

 

Quédate conmigo Jesús

Quédate conmigo

Jesús aquí en el altar

En tu silencio mi alma

aprende a descansar

 

Eres pan de vida

Luz en mi oscuridad

Quédate conmigo

Jesús mi eternidad.

Monición:

Con tu Sacrificio, Jesús, das toda gloria al Padre y salvas al mundo entero. Pero te pones también en mis manos para que yo me ofrezca contigo a Dios. Con este único sacrificio de la cruz y del altar, Tú nos santificas a todos y haces de nuestra vida pecadora a una vida santa, inmaculada, y llena de amor. Gracias por el don de la Eucaristía, que así nos hace a todos dignos de Dios. Amén

Texto Bíblico:

De la Carta a los Hebreos 10, 5-18

Jesús, al entrar en este mundo, dice: "No quisiste sacrificio ni oblación, pero me has formado un cuerpo. Holocaustos y sacrificio por el pecado no te agradaron. Entonces dije: ¡He aquí que vengo a hacer, oh Dios, tu voluntad!"... En virtud de esta voluntad quedamos santificados, merced a la oblación de una vez para siempre del cuerpo de Jesucristo. Todo sacerdote de la ley está en pie, día tras día, oficiando y ofreciendo reiteradamente los mismos sacrificios, que nunca pueden borrar pecados. Él, Jesús, por el contrario, habiendo ofrecido por los pecados un solo sacrificio, se sentó a la derecha de Dios para siempre... Ahora bien, donde hay perdón de las cosas, ya no hay más oblación por el pecado.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

Cuando los Ángeles cantan. Nota: Duración 59 minutos, solo hay que usar 5 minutos.

Reflexión:

Israel tuvo un culto sacrificial impresionante. Eran incontables los animales domésticos que se ofrendaban a Dios matándolos en el altar. Por el Holocausto, se mataba, quemaba y destruía a la víctima totalmente. Por el Sacrificio Pacifico, el oferente entraba en comunión con Dios, le daba gracias, trababa amistad con Él cuando comía parte de la víctima en convite sagrado. Por el Sacrificio de la Expiación, una sola vez al año en el día grande del Yom Kippur (día del perdón), la víctima cargaba con todos los pecados del pueblo, era sacada fuera del campamento o de la ciudad, quemada totalmente, y así quedaban expiados todos los pecados de la muchedumbre.

Sacrificios inútiles contra el pecado, pero significaban la realidad de lo que preparaba Dios. Jesús, al entrar en el mundo, dice al Padre eso de la carta a los Hebreos: Si todos los sacrificios han sido inútiles, el sacrificio de mi cuerpo un día en la cruz será la satisfacción plena ante tu justicia por todos los pecados del mundo...

Llegado el momento de ir a la cruz, dice resuelto Jesús: "Padre, para esta hora he venido, para glorificar tu nombre" (Juan 12,28). Y, colgado en e l madero, "se ofrece a sí mismo inmaculado a Dios, purifica nuestras almas, de modo que ya podemos nosotros dar culto al Dios vivo" (Hebreos 9,14).

Purifica nuestras conciencias, expía nuestros pecados y nos santifica a todos los hijos de Dios, que ahora podremos ofrecer también nosotros, en unión con Cristo, un sacrificio agradable a Dios, como nos dirá San Pablo: "Ofrezcan sus cuerpos, sus personas, como víctima viviente, santa, agradable a Dios" (Romanos 12,1), porque somos "un sacerdocio santo, que ofrece sacrificios espirituales gratos a Dios" (1Pedro 2,5).

L a Eucaristía será e l memorial perpetuo de este sacrificio de Cristo y también nuestro propio sacrificio, el de la Iglesia. Al decirnos Jesús: "Tomen, mi cuerpo que s e entrega... mi sangre que se derrama..., hagan esto como memorial mío", se nos da y se pone en nuestras manos para que lo ofrezcamos y nos ofrezcamos con Él en un mismo sacrificio, que rinde a Dios "todo honor y toda gloria".

Contemplación afectiva

Jesús, Sacrificio de la Nueva Alianza.

- Hazme, Señor, una hostia contigo.

Jesús, Víctima por los pecados del mundo.

- Hazme, Señor, una hostia contigo.

Jesús, Cordero sin mancha inmolado por nosotros.

- Hazme, Señor, una hostia contigo.

Jesús, que te ofreciste a impulsos del Espíritu Santo.

- Hazme, Señor, una hostia contigo.

Jesús, el gran glorificador del Padre.

- Hazme, Señor, una hostia contigo.

Jesús, Sacerdote, Víctima y Altar en el Calvario.

- Hazme, Señor, una hostia contigo.

Jesús, Víctima asumida con gloria en el Cielo.

- Hazme, Señor, una hostia contigo.

Jesús, que te ofreces cada día a Dios en tu Iglesia.

- Hazme, Señor, una hostia contigo.

Jesús, que unes nuestro sacrificio al tuyo.

- Hazme, Señor, una hostia contigo.

Jesús, que nos ofreces contigo a l Padre.

- Hazme, Señor, una hostia contigo.

Jesús, que intercedes por nosotros siempre ante Dios.

- Hazme, Señor, una hostia contigo.

Jesús, sacrificio perenne de tu Iglesia en l a Eucaristía.

- Hazme, Señor, una hostia contigo.

PETICIONES

Acudamos a Dios Padre, que en Jesucristo nos ha llamado a ser un Pueblo Santo, presentándole nuestra oración comunitaria. Respondemos todos:

Escúchanos Padre.

- Por toda la Iglesia universal, para que guiada por el Espíritu Santo, pueda siempre responder al llamado constante hacia la santidad. Oremos.

- Por todos los cristianos, para que las preocupaciones y problemas de la vida no los aparten de Dios. Oremos.

- Para que seamos capaces de ver y tener conciencia de los que están lejos de Cristo en medio de nosotros y así ayudarles con nuestro testimonio a conocerte más Señor. Oremos.

(Se pueden agregar peticiones particulares)

Todas estas intenciones te las presentamos, Padre que nos amas tanto y que con tu Santo Espíritu nos invitas a seguirte, porque queremos comprometernos a dar testimonio de Ti en medio del mundo. por tu Hijo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Canto: Jesús presente en el altar el canto dura 15 minutos, solo usar el primer canto.

Jesús presente en el Santísimo

Jesús presente en el Santísimo

Luz eterna de mi Señor

Ante tu altar yo me inclino

y descanso en tu amor

 

En el silencio de tu Templo

Mi corazón quiere adorar

Tu mirada llena mi alma

Y me enseña a confiar

 

Jesús presente en el Santísimo

Luz eterna de mi Señor

Ante tu altar yo me inclino

y descanso en tu amor

 

Como una luz en la noche

Tu paz me viene a abrazar

En la calma de tu Gloria

Mi alma quiere descansar.

 

Jesús presente en el Santísimo

Luz eterna de mi Señor

Ante tu altar yo me inclino

y descanso en tu amor

14. BENDICIÓN CON EL SANTÍSIMO SACRAMENTO

V.: Les diste pan del cielo. (T.P. Aleluya).
R.: Que contiene en sí todo deleite. (T.P. Aleluya).

Oremos:
Oh Dios, que en este admirable sacramento 
nos dejaste el memorial de tu Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R.: Amén.

 

Bendito sea Dios.

Bendito sea su santo Nombre.

Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre.

Bendito sea el Nombre de Jesús.

Bendito sea su Sacratísimo Corazón.

Bendita sea su Preciosísima Sangre.

Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.

Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito.

Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima.

Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.

Bendita sea su gloriosa Asunción.

Bendito sea el nombre de María Virgen y Madre.

Bendito sea San José, su castísimo esposo.

Bendito sea Dios en sus Angeles y en sus Santos.

 

Concluida la bendición, el mismo sacerdote que impartió la bendición u otro sacerdote o diácono, reserva el Sacramento en el tabernáculo, y hace genuflexión.

Canto de salida:

Canto: En los Cielos y en la Tierra

Disco 3, pista 16